Costa Blanca: sol, playa y montaña

Casi 250 kilómetros de playas, acantilados y recónditas calas componen la Costa Blanca, uno de los destinos de viaje más conocidos de España. Con Benidorm como máximo exponente del turismo, se llama Costa Blanca al litoral de la provincia de Alicante, desde el Pilar de la Horadada hasta Denia.


¿Por qué la Costa Blanca es uno de los pocos destinos que mantiene el número de visitantes en una situación actual de crisis y caída del consumo? Dos son los factores que lo hacen posible: su espectacular clima y paisajes y la apuesta por un turismo para todos.

La provincia de Alicante disfruta del típico clima del sur del Mediterráneo, con veranos cálidos y secos e inviernos suaves. Las lluvias, a veces torrenciales, son escasas, pero suficientes para dar alimento a las cadenas montañosas que dan forma a una costa escarpada y llena de sorpresas. La Costa Blanca ofrece una combinación entre largas playas de arena, como las de Levante y Poniente, en Benidorm, equipadas, con chiringuitos, servicios, socorristas, etc, y tranquilas calas, poco accesibles, ideales para perderse y reposar alejados del ruido de la gran ciudad.

El relieve del interior esconde pueblos que merecen visitarse, como Guadalest, y parques naturales que asoman al mar, como el de Sierra Gelada y el Peñón de Ifach. La compleja orografía de la región permite practicar casi todos los deportes de aventura: senderismo, escalada, barranquismo, vías ferratas, puenting, ala-delta, parapente, 4×4 y más.

Pero la Costa Blanca no sería lo que es sin el mar. En las playas de Benidorm, mientras la mayoría disfruta del sol y el buen tiempo, otros se dedican al cableski. Las excursiones en barco a las islas de Tabarca, Benidorm o las calas de Sierra Gelada, son una de las actividades más demandadas.

Todo esto es posible gracias a la excelente comunicación de la provincia de Alicante con el resto de Europa. Aerolíneas tradicionales y de bajo coste vuelan a diario entre las principales capitales europeas y el Aeropuerto de El Altet. La A-7 o el tren permiten llegar desde Benidorm a la frontera con Francia en poco más de 6 horas. La autopista de peaje y el Tram (tranvía turístico conocido popularmente como ‘El trenet’) comunican todos los municipios costeros.

La otra clave del éxito de la Costa Blanca como destino turístico es que ofrece tanto servicios exclusivos como al alcance de todos los bolsillos. Un ejemplo de ello son los aparthoteles de Marconfort: Flamingo Benidorm y Flamingo Playa, donde, en familia, con la pareja o los amigos, se puede disfrutar del sol y la playa por un precio muy razonable. Las estancias en Todo Incluido son las más demandadas, ya que permiten al visitante disfrutar de sus vacaciones sin preocuparse por cuánto se están gastando.

En definitiva, aunque el boom turístico que comenzó en los años 60 quedó atrás, el turismo en la Costa Blanca sigue vivo. Así lo demuestran los números: en 2011, la Costa Blanca concentró el 61% del negocio hotelero de la Comunidad Valenciana.

A %d blogueros les gusta esto: